Se puede tomar a la mitología romana como una interesante metáfora acerca del funcionamiento de los distintos planetas en una carta natal. Pensar un caso astrológico sería algo así como ver cómo opera cada uno de los dioses romanos, dentro de esa persona.
Así, la influencia de Marte en una carta astrológica iría de la mano con el accionar del dios romano correspondiente, que es el de la guerra y la conquista. ¿Cómo es esa persona cuando se enoja? Esto puede llevarnos a casos que van desde una retracción de días, hasta un silencio de años...o bien, a una agresión inmediata, un gesto hostil o la proyección espacial de un objeto, ahora volador, impulsado por la misma ira de la persona reaccionaria, que bien podría tener a Marte en el signo de Aries. ¿Cómo se pelea, cómo se defiende? ¿Cómo ataca y cómo resiste, si es que hay resistencia? Una persona con Marte en Tauro será muchísimo más tendiente a resistir y aguantar, que una persona con un Marte en Sagitario, por ejemplo. Cómo se jueguen estas características en cada persona dependerá de cómo se encuentre ubicado Marte, ese guerrero que todos llevamos adentro, en la carta astrológica.
Por su relación con la conquista, la posición de Marte nos indicará también, en particular en el caso de un hombre, cómo se posiciona frente a una mujer. Qué tan sutil pueda ser, de qué artilugios se valdrá para llevar a cabo lo que quiere conseguir, y cómo abordar las situaciones. El señor con Marte en Capricornio se tomará su tiempo, irá preparando las circunstancias de a poco, en un plazo más largo, y abordará a la dama con clásico estilo y seriedad. El caballero con Marte en Leo buscará constantemente la admiración de su doncella. ¿Algo así como que sería él el doncello? Los dejo pensando. ¿Es la doncella quien debe ser admirada? ¿Cómo se juega la admiración en las cuestiones de género? ¿Hay reglas?
Hace no mucho escuchaba la conferencia de una reconocida licenciada en psicología de origen chileno, que postulaba que los hombres buscan sentirse admirados, y las mujeres, necesarias. Esta propuesta estaba apoyada por experiencias realizadas en sociedades como la nuestra, y también en culturas aborígenes. Si bien se trata de una idea interesante para pensar y debatir, corremos el riesgo de pecar de reduccionistas si olvidamos que cada persona ha atravesado a su vez por distintos condicionamientos durante su vida - a partir del entorno en el que se desarrolló y sus distintas experiencias, modelos familiares, etc. – y que ha adquirido también distintos valores y estilos en función de su cultura. Asimismo, todo su accionar será llevado a cabo con su sello personal, que es el que podemos ver en un tema natal. ¿Qué es lo que se pone en juego en cada subjetividad? ¿Cómo trabaja Marte en ese muchacho, dentro de los parámetros de la sociedad en que se desarrolló?
Traslademos esta situación al marco femenino. Si recordamos a Venus, la diosa romana del amor y de la belleza (la Afrodita de los griegos), ya podemos inferir qué significado tiene este planeta en la carta astrológica, así como qué aspectos de la personalidad describe. En el caso de una mujer, estamos hablando de su capacidad para sentir placer, qué cosas disfruta, en qué situaciones se siente valorada, y de qué modo se acercará al caballero que haya llamado su atención. En una jovencita con Venus en Aries podemos imaginarnos a una amazona que avanza hacia su presa, sin vacilaciones ni rodeos. Venus en Virgo jugará manteniendo un perfil más bien bajo, pero causando la sorpresa de su galán en la intimidad.
A su vez, en la carta astrológica de un hombre, Venus indicará el tipo de mujer al que se siente atraído; así como en la carta de una mujer, Marte nos indicará qué tipo de hombre es el que más la enciende.
Ahora bien, ¿qué hay de esas revistitas, esa especie de astrología barata tan popularmente difundida, en donde se proponen compatibilidades entre signos? Me interesa detenerme en este punto, para deshacer un mito: es imposible definir una compatibilidad entre dos personas sólo por el signo. No acepto más una pregunta del estilo “yo soy de Libra, ¿cómo me llevo con los de Tauro?”. No podemos reducir toda la singularidad de una persona a un mero signo del zodíaco, aunque el signo no deje de ser un detalle menor. Esta creencia popular es la que impulsa a que tanta gente descrea de la astrología...y a que yo pueda ser objeto de comentarios que buscan ser graciosos. No lo son.
Partiendo de lo desarrollado, ¿qué podemos concluir? ¿Que para saber la compatibilidad entre dos personas no hay que considerar el signo al cual pertenecen, sino las posiciones de Marte y Venus? No. Los que crean que la dinámica entre dos personas se reduce a esto, también están equivocados. Corrijo: no solamente. Se tienen en cuenta distintos factores, como ser: el signo de las personas en cuestión, las respectivas posiciones de Marte y Venus, y otras cuestiones como la luna, por ejemplo, que tiene que ver con la clase de alimento emocional y afectivo que la persona necesita para sentirse amada y contenida. Entre dos personas podemos tener una gran atracción sexual a causa de afines posiciones entre los Venus y Marte de cada uno, pero si no hay armonía entre sus Lunas... estará faltando algo fundamental. Pero esto es otro capítulo.
Muchos se estarán preguntando ahora en qué signo se encuentra su Marte, o su Venus. Y la verdad es que eso es algo que puede variar. No necesariamente coincidirá con el signo en donde se encuentra el sol, esto es, el signo de cada uno. Por comenzar, debemos tener en cuenta que Venus es el segundo planeta en seguir al sol, después de Mercurio. Por ende, nunca puede estar en un signo demasiado alejado de nuestro signo solar. Marte es el cuarto, con lo cual la amplitud es ya mayor.
Por ende, caballeros y doncellas, sugiero que, en lo que refiere a asuntos astrológicos, tomen con pinzas lo que se escucha por televisión o se lee en aquellas revistas del amor y de la moda...esto también nos lleva a pensar: ¿es cultural el amor? ¿Hay modas? Quizá deberíamos escuchar más a nuestros dioses internos.